El arte y la crítica Se admite generalmente como un dogma que la función del Arte consiste en expresar y que la expresión artística reposa sobre un conocimiento. El artista dice. Incluso el pintor, incluso el músico. La obra prolonga y sobrepasa la percepción vulgar. Lo que ésta banaliza y no alcanza, la obra, coincidiendo con la intuición metafísica, lo capta en su esencia irreductible. Allí donde el lenguaje común abdica, el poema o el cuadro hablan. De este modo, la obra de arte, más real que la realidad, testimonia de la dignidad de la imaginación artística que se erige en saber de lo absoluto. Desacreditado como canon estético, el realismo conserva todo su prestigio. En efecto, solo se reniega de él en nombre de un realismo superior. Surrealismo es un superlativo. También la crítica profesa este dogma Entra en el juego del artista con toda la seriedad de la ciencia. Estudia, a través de las obras, la psicología, los caracteres, los ambientes, los paisajes. Como si, en ...
Cualquiera que observa un cambio en la realidad, como el cimbrearse de las ramas de un árbol, busca de algún modo una explicación para dicho cambio; ante el fenómeno de las ramas moviéndose, por ejemplo, afirmará que el viento es la causa de dicho movimiento. Es decir, a pesar de no experimentar directamente la acción del viento, concluye que éste existe e incluso considera que es el origen del movimiento de las ramas de un árbol. La relación entre el viento y el movimiento de las ramas es lo que se denomina causalidad, uno de los conceptos más discutidos en la historia de la filosofía. A raíz de estas discusiones han surgido numerosos modelos para explicarla, desde los antiguos presocráticos hasta las investigaciones más recientes. Sin embargo, antes de exponer un modelo para explicar la causalidad, conviene detenerse en una serie de cuestiones previas: ¿qué es exactamente la causalidad? ¿Se trata de una relación real entre el viento y las ramas?, ¿no será, más bien, una imposic...