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RESILIENCIA

Resiliencia, ser fuerte a pesar de todo
Capacidad natural del ser humano, para sobreponerse a periodos de dolor emocional y situaciones adversas. Valor de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de satisfacción fuera de problemas y percances.
Sabemos que la inmunidad al sufrimiento es imposible y comprendemos que las tormentas que hacen nuestros días oscuros y llenos de dificultades, también son oportunidades para aprender, lo que permite tener una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para a enfrentar retos, evitando llegar a trastornos.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE LAS PERSONAS RESILIENTES 

. Saben adaptarse a los cambios.

Las personas resilientes tienen como los juncos la disposición de ser flexibles cuando el viento azota con fuerza. Saben que ir en contra de las circunstancias las hará perder energía y optan por tener una mente abierta ante las diferentes opiniones y circunstancias.
Se desprenden de sus viejas creencias, prejuicios e inseguridades para vestirse con nuevos trajes que les acompañen en los momentos de cambio. Pero no se adaptan por resignación sino porque saben que existen otros mundos diferentes que no por ser distintos son erróneos.

. Saben que aceptar es necesario para avanzar.

Las personas resilientes saben que la aceptación es la compañera aliada del avance y el cambio. Porque sólo cuando aceptamos lo que nos acurre podremos comenzar a trabajar para mejorarlo. De otra manera, si lo negamos lo único que hacemos es darle más fuerza.
Las personas resilientes saben que aceptar es comprender y afrontar, no darse por vencidos.

. Consideran que nadie es inmune al sufrimiento.

Ser resiliente no quiere decir que una persona no tenga heridas, sino que a pesar de ellas la situación adversa le ha sido instructiva de algún modo. Ha sido capaz de aceptar el dolor y en lugar de sumergirse en él, ha optado por aprender.
Las personas resilientes saben que escudarse y protegerse del dolor no siempre va a funcionarles, ya que huir las alejaría de la posibilidad de comprender qué les sucede y seguir normalmente viviendo.
Siempre vale la pena aprender estrategias para mejorar y seguir creciendo y la resiliencia es esa capacidad que nos permite ser fuertes a pesar de que el viento azote con fuerza, adaptándonos lo mejor posible a los baches que conforman las perdidas, las decepciones, los traumas y los fracasos. 
Tú también eres resiliente, no lo olvides ¿o es que no has superado ninguna dificultad o situación en tu vida? Piensa y recuerda en aquella vez que fuiste valiente y a pesar del miedo, te lanzaste a la piscina…


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