Ir al contenido principal

LA ENFERMEDAD DEL HACER

 «Pasas demasiado tiempo en actividad; estás cansado, disipado, agotado, bloqueado… La energía vital no circula.»

Antes que nada, tenemos que entender la naturaleza de la actividad y las corrientes ocultas en ella; de lo contrario, no es posible la relajación. Por mucho que quieras relajarte, te será imposible si no has observado, visto, imaginado, la naturaleza de tu actividad, porque la actividad no es un fenómeno simple.

A muchas personas les gustaría relajarse, pero no lo consiguen. La relajación es como un florecimiento: no puedes forzarla. Tienes que entender todo el fenómeno: por qué estás tan activo, por qué tanto ocuparse de la actividad, por qué estás obsesionado con ella.

Recuerda dos palabras: una es acción, la otra es actividad. La acción no es actividad; la actividad no es acción. Sus naturalezas son diametralmente opuestas. Acción es cuando la situación lo demanda, tú actúas, tú respondes. Actividad es cuando la situación no interesa, no es una respuesta; te encuentras tan impaciente dentro de ti que la situación es solamente un pretexto para estar activo.

La acción surge de una mente silenciosa; es la cosa más bella del mundo. La actividad surge de una mente sin reposo; es lo más feo. Actúa más, y permite que las actividades caigan por su propio peso. Poco a poco habrá una transformación en ti. Toma tiempo, necesita asentarse, pero tampoco hay prisa.

Ahora puedes entender lo que significa la relajación. Significa que no hay impulso de actividad en ti. La relajación no quiere decir recostarse como un cadáver; tú no puedes recostarte como un cadáver, sólo puedes fingirlo. ¿Cómo podrías recostarte como un cadáver? Estás vivo; sólo puedes fingir.

La relajación te llega cuando no hay impulso de actividad; la energía está en casa, sin moverse hacia ninguna parte. Si surge cierta situación tu actuarás, eso es todo, pero no estás buscando algún pretexto para actuar. Estás a gusto contigo mismo. Relajación significa estar en casa.

La relajación no es sólo del cuerpo, no es sólo de la mente, es de todo tu ser.

Te encuentras demasiado en actividad; cansado, disipado, agotado, bloqueado, por supuesto. La energía vital no se mueve. Sólo hay bloqueos y bloqueos y bloqueos. Y cuando haces algo, lo haces en estado de locura. Por supuesto, surge la necesidad de relajarse. Por esto, cada mes se escriben tantos libros sobre relajación, ¡y yo nunca he visto que una persona llegue a relajarse leyendo un libro sobre relajación! Se vuelve más agitada, pues ahora toda su vida de actividad permanece intocable. Su obsesión por estar activa está ahí, su enfermedad está ahí, y él pretende estar en un estado relajado, así que se recuesta. Tanta confusión por dentro, un volcán listo para hacer erupción, y él se está relajando, siguiendo las instrucciones de un libro: cómo relajarse.


Ningún libro puede ayudar a que te relajes, a menos que leas tu propio ser interior; y entonces la relajación no es un deber. La relajación es una ausencia, una ausencia de actividad, no de acción.

¡No hagas nada! No se necesita ninguna postura de yoga; no se necesitan distorsiones ni contorsiones del cuerpo. ‘¡No hagas nada! Sólo es necesaria la ausencia de actividad. ¿Y cómo llegará eso? Eso llegará tras la comprensión.

La comprensión es la única disciplina. Comprende tus actividades y, de repente, en medio de la actividad, si te haces consciente, se detendrá. Si te haces consciente de por qué lo estás haciendo, se detendrá. Y ese detenerse es lo que Tilopa quiere decir.

Relajación significa que este momento es más que suficiente, más de lo que se puede pedir y esperar. Nada que pedir, es más que suficiente, más de lo que puedes desear. Entonces la energía no se mueve a ninguna parte. Se convierte en un estanque apacible. Te disuelves en tu propia energía. Este momento es relajación. La relajación no es ni del cuerpo ni de la mente, la relajación pertenece a la totalidad. Esto es lo que los budas siguen diciendo: Vuélvete libre de deseos, porque saben que, si existe el deseo, no te puedes relajar.

La relajación no es una postura; la relajación es una transformación total de tu energía.





Comentarios

Entradas más populares de este blog

PROBIDAD

PROBIDAD    Probidad, la etimología nos remite a la lengua latina, ciertamente al término probitas. “honestidad y rectitud”. Puede decirse que la probidad está vinculada a la honradez y la integridad en el accionar, quien actúa así no comete ningún abuso, ni incurre en un delito. Lo contrario a la probidad es la corrupción, que implica un desvió de las normas morales y las leyes. En definitiva, es una virtud. La realidad, por supuesto, demuestra que la probidad no está presente en la totalidad de la humanidad. En el desarrollo de nuestras funciones la falta de probidad resulta aún más grave y perjudicial, ya que del accionar profesional se desprenden perjuicios a la sociedad; por decir: Si un magistrado carece de probidad, no puede administrar justicia. Sus dictámenes no serán imparciales, ya que pueden estar determinados por vicios. De esta manera un juez que no es probo puede condenar a prisión a un inocente o dejar en libertad a un asesino. También, todos,...

LA MAGIA DE LA SONRISA

  Los seres humanos tenemos como mínimo seis buenos motivos para sonreír cada día. Las personas risueñas viven más, gozan de mejor salud, tienen mejores relaciones, son más atractivas, desarrollan su inteligencia y disfrutan de mayor equilibrio emocional, según numerosos estudios. Por su buen talante sonríen a menudo -incluso si no están en su mejor momento- su sonrisa transmite afecto, confianza y aceptación. Sin embargo, no todas las sonrisas son iguales, Guillaume Duchenne fue el médico francés que en el siglo XIX estudió el tipo de sonrisa que produce estos beneficios, denominada en su honor sonrisa 'Duchenne', una sonrisa que involucra canales neurológicos relacionados con los centros emocionales del cerebro y la zona del córtex que regula los procesos intelectuales. Prueba a elevar la comisura de tus labios abriendo levemente la boca de manera que asciendan tus mejillas, entrecierra un poco tus ojos y muestra ligeramente tus dientes. Mírate al espejo: esa es la sonrisa ...

EL CORAZÓN DELATOR

  Edgar Allan Poe ¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen… y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia. Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre… Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al...