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NO CARGUES COSAS QUE NO NECESITAS

 

Alivia tus maletas ¿A quién no le gusta salir de viaje y más si es a conocer nuevos lugares? Todos tenemos algo de aventureros, algo que siempre nos lleva a explorar otros lugares, pero ¿te imaginas ir a un sitio con tus maletas llenas de cosas, que finalmente no vas a usar y solo te van a generar una carga?

Cuando llegamos al aeropuerto sabemos que tenemos derecho a cierto peso en el equipaje y si nos pasamos de la cantidad adecuada ¿qué es lo primero que hacemos? Vaciar la maleta para que no nos cobren dinero extra por eso. Así mismo es la vida, vamos de un lado para otro llenando nuestra maleta y cargando peso adicional, sin darnos cuenta. Últimamente he estado muy inquieto por eso, saber qué cargas tengo en mi vida, por las que no quiero pagar un precio adicional y la carga que más me pesa ha sido no perdonar, pero ¿perdonar qué? Tantas cosas, al vecino que nos hace la vida un poco complicada, a nuestra familia que en ocasiones puede no entendernos lo suficiente, a algún amigo que dejó de serlo simplemente porque un día no lo saludaste, al conductor que se te atraviesa, a tantas y tantas personas que pasan por tu vida dejando huellas que marcan, pero que así se hayan ido su recuerdo duele, quema, molesta y hace que cargues más peso sin darte cuenta. 

La vida empieza a pasarte la cuenta de cobro por ese peso, llega el estrés, enfermedades, angustias, depresión, desánimo, entre otras cosas y no sabes por qué; te preguntarás ¿por qué me pasa eso a mí? La respuesta es simple, porque llevas tu maleta llena, llevas un equipaje que no necesitas para seguir la aventura de la vida, llevas un equipaje que no va a permitirte adquirir cosas nuevas, acumular nuevas experiencias y sobre todo vivir con alegría cada momento.

Te invito a que hagas tu lista de viaje, para saber qué cosas llevas en tu maleta que son necesarias y qué vas a dejar, para que no te cobren el precio adicional por llevarlas. Te invito a que empieces a soltar los momentos difíciles, las luchas y malos recuerdos, aquellos que alguna vez llegaron a tu vida y tú simplemente sigues cargando, momentos que te llenan de un peso adicional.

Es importante que aprendas a perdonar, y te estarás preguntando ¿cuántas veces debo hacerlo? ¿otra vez debo perdonar eso? ¿por qué debo hacerlo yo, si fue a mí a quien hirieron? Tú eres quien debe perdonar y ¿sabes por qué? Porque el perdón no lo das por la otra persona, sino por ti, por tu tranquilidad y tu paz; el perdón se da para alivianar tu maleta, no pagar por lo que no necesito, y sobre todo alivianar mi alma; el perdón nos lleva a una vida mejor, a sentir paz en momentos de angustia.

Debemos perdonar las veces que sea necesario, cada día, y a cada instante porque muchas veces creemos que no tenemos nada que perdonar, pero ¿qué pasa cuando miras a esa persona que pudo haberte herido? ¿Lo ves y dices espero que le vaya bien en la vida? o dices ¿por qué se me atravesó otra vez en la vida esta persona? ¿qué estoy pagando yo para tener que verlo otra vez? Estas últimas, son expresiones que muestran que aún duele, y ahí te das cuenta qué tan pesado está tu equipaje.

Ser consciente de que olvidar no es superar. La mayoría de cargas llegan del pasado, pues son sentimientos que vamos recogiendo a lo largo de nuestro camino. Puedes repetirte en este caso que igual que las alegrías son alas para seguir volando, las penas también pueden ser trampolines que nos impulsen a aprender de nuestros errores. No dejes las penas dentro, exprésalas y libéralas para superar el pasado. El perdón es una decisión que al inicio no le vas a encontrar sentido, no te dará satisfacción y quizás no entenderás qué está sucediendo, pero con el pasar del tiempo notarás que caminas más liviano, que puedes ver con otros ojos a aquel que tanto daño te hizo y no sentirás dolor, notarás que ya hay una verdadera sonrisa en tu rostro y mejor aún que hay paz en tu vida.

Una fuerza que actúa como un lastre contra el movimiento que generamos en nuestro cuerpo y en nuestra mente de manera voluntaria. Por eso, también llamamos carga a las vivencias y acontecimientos que nos ponen contra la pared, soltarlas nos hace libre y más fácil la vida.

Escucha los problemas de otros, pero no los hagas tuyos
Dar una negativa en el momento adecuado no es dejar de ofrecer ayuda. A veces, es una forma estupenda de que la otra persona llegue a desarrollar estrategias propias que le serán más útiles. Evitaremos la dependencia.
Las formas que los seres humanos han encontrado para desahogar las frustraciones, miedos, decepciones, ansiedades y rabias son muchas y muy variadas, y todos las llevamos como cargas que no sirven de nada.
Decide perdonar, y llénate de amor en cada situación, así todo será mejor para ti. Recuerda siempre qué trae para ti el perdón: paz para tu vida, soltar, deja ir y así tú puedes volar cada vez más alto. Actuemos de inmediato, esforcémonos por perdonar enseguida, en vez de dejar que se intensifiquen los sentimientos no tan positivos.








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