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PESADILLA?

 El viejo filosofo Burdach, al que debemos una concienzuda y sutil descripción de los problemas oníricos, ha expresado esta convicción en una frase, muy citada y conocida “…nunca se repite la vida diurna, con sus trabajos y placeres, sus alegrías y dolores; por lo que contrario tiene el sueño a libertarnos de ella. Aun en aquellos momentos en que toda nuestra alma se halla saturada por un objeto, en que un profundo dolor desgarra nuestra vida interior, o una labor acapara todas nuestras fuerzas espirituales, nos da el sueño algo totalmente ajeno a nuestra situación; no toma para sus combinaciones sino significantes fragmentos de la realidad, o se limita a adquirir el tono de nuestro estado de ánimo y simboliza las circunstancias reales”.

Los sueños son la forma en el que inconsciente habla, aunque tal forma de habla es meramente indirecta, debe ser interpretada, traducida, de ahí que los sueños requieran de la hermenéutica. Los sueños muestran lo que yace en el inconsciente, proyectan deseos, anhelos; los sueños son la realización de un deseo, pero no todos, dado que hay sueños que se encaminan al tormento, al sufrimiento, las pesadillas. De forma que, aunque todos los sueños, son la realidad disfrazada de un deseo expresándose en el inconsciente, siempre existe la posibilidad de que se desvié, de que se dirija a lo que conocemos con el nombre de pesadilla, la cual puede ser considerada como la deformación del sueño.

Aunque tanto sueños como pesadilla se puedan definir como deseos que se proyectan en el inconsciente, la línea que los separa, que los diferencia radica en esa misma característica, el deseo. Es bien sabido que el deseo que se presenta en los sueños puede conducir hacia actos que no son capaces de realizarse en el estado de vigilia, por lo que tales deseos muchas veces son reprimidos, causa por la que el inconsciente los proyecta por medio del sueño. Pero también existen deseos que son sumamente reprimidos por la conciencia del individuo, deseos que nos parecen impensables, injustificables, que encerramos en lo más profundo de la mente, hasta el instante en que se presentan como pesadillas.

Las pesadillas son ese fragmento en el inconsciente que reflejan los deseos más perversos, los secretos más enterrados del ser humano, ambiciones que fueron tan reprimidos por el individuo, a causa de la educación, la tradición, la propia moralidad o la diferenciación entre lo que considera bien y mal; que dieron origen al aborrecimiento. El sujeto reprobó tanto tales deseos que lo llevaron a su aborrecimiento, llegando al punto en que esos deseos se conviertan en impensables e incluso en un tormento si se presentan durante el sueño.

Por lo que, si bien el deseo que refleja el sueño en numerosas ocasiones es sumamente placentero y en otras se convierte en una verdadera tortura, en un original sufrimiento, que trasforma al protagonista en una víctima de su propio inconsciente. Sea cual fuese la situación no deja de ser una trama que posee la facultad de ser interpretada.

El sueño es la pura representación del inconsciente, cada una es la interpretación de una misma trama, de un mismo complejo que se encontrara vinculado con el deseo. De manera que al mismo complejo se le llama escena original.

Tal escena original es la patología, una patología que no recuerda el sujeto en estado consiente y se manifiesta en una representación producida en el inconsciente, en escenas diferentes. Por lo que los sueños y las pesadillas, aunque parezcan de naturalezas distintas, la línea que los separa es muy delgada, ya que como se ha contemplado ambos provienen de una escena original, al igual que proyectan una avidez, aunque se diferencia en la profundidad de tal deseo. Pero de igual forma son un lenguaje, son símbolos que deben interpretarse.  

Los sueños y las pesadillas de la misma forma se encuentran impresos en el inconsciente y en muchas ocasiones se reflejan a través de nuestra forma de vida, ya que una representa las alegrías y otra los más escondidos miedos. Y el hombre por más que lo niegue se conduce mayormente por el inconsciente, no puede evitar navegar por aquel mundo que se asemeja a la realidad en muchos aspectos, como en el hecho de que en ambos mundos se enfrenta a los sueños y pesadillas.

“La pesadilla es un ensueño cargado de ansiedad”, apunta Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño.

¿Dónde está el origen? Aunque las pesadillas que aparecen esporádicamente pueden ser una respuesta normal al estrés o a la preocupación, el estudio Nighmares, realizado por el médico especialista en Medicina del Sueño James F. Pagel Jr. y publicado en American Family Physician, dejó constancia de que si son recurrentes pueden ser síntoma de problemas psiquiátricos. Una conclusión que confirmó otra investigación publicada en la revista Sleep y realizada en Finlandia por la Universidad de Turku y el Instituto Nacional de Salud: en ella se demostró que padecer depresión e insomnio es causa de aparición de pesadillas mientras dormimos.

 

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