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BENEVOLENCIA

 Del latín “benevolentia”. A su vez de: “bene” (bien) más “volo” (querer, desear). Benevolencia etimológicamente es desear el bien para alguien.

Querer el bien, tener buena voluntad hacia las personas, y esperar que le suceda ese bien. “Esta voluntad o apetito de hacer el bien –dice Espinosa–, que surge de que nos compadecemos de la cosa a la que queremos hacer un beneficio, se llama benevolencia, la cual no es sino el deseo surgido de la compasión”, (Ética).

Pero querer el bien no es lo mismo que hacer el bien, por eso, aunque a veces se confundan, benevolencia no es lo mismo que Beneficencia.


El diccionario indica tres acepciones para Benevolencia: (1) Deseo de hacer bien a los demás. (2) Buena voluntad, caridad. (3) Un acto de bondad.

De la voluntad. Es un hecho que en esta vida (a menos que sea usted alguien muy especial) tanto el dinero, como el tiempo y la energía son recursos escasos. De forma tal que cualquiera que desee mostrarse benevolente tiene que sacrificar algo. Dar algo de dinero (que no nos sobra), obsequiar parte de nuestro tiempo (que no nos alcanza para todo lo que tenemos que o deseamos hacer), o utilizar nuestra energía (que desearíamos enfocar en algo preciado para nosotros), involucra necesariamente un sacrificio personal. Y esto para entregar a un desconocido, ya que entregar lo anterior a un familiar o amigo, más que benevolencia sería algo más natural como aprecio, abnegación o incluso responsabilidad.

El gran filósofo griego Aristóteles en su obra “Moral a Nicómaco” nos enseña que la benevolencia si bien es similar al sentimiento que acompaña a la amistad, es mucho más amplio, pues se aplica también a las relaciones con desconocidos. Sin embargo, si la benevolencia perdura en el tiempo puede transformarse en amistad desinteresada. Tampoco se debe confundir con el amor, pues no se trata de una pasión ni de un deseo. No necesariamente surge de un hábito, sino que puede ser ocasional. La benevolencia se caracteriza por no desear nada a cambio del acto generoso que se realiza, o sea no se debe pretender obtener ninguna ventaja para uno mismo.





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