Ir al contenido principal

EL MÁS FUERTE DEL MUNDO

 En una ocasión le preguntaron a la barra de acero si era la más fuerte del mundo


Y ella dijo no, es el fuego porque a mí, me derrite.

Le preguntaron al fuego si era el más fuerte del mundo y el fuego dijo no, es el agua
Porque a mí me apaga.

Le preguntaron al agua si era la más fuerte del mundo y el agua dijo no, es el sol.
Porque a mí me evapora.

Entonces le preguntaron al sol si era el más fuerte del mundo y el sol dijo no es la nube
Porque, cuando se pone delante de mío, opaca mis rayos.

Le preguntaron a la nube si era la más fuerte del mundo y la nube dijo no,

es el viento.
Porque a mí cuando sopla me lleva de un lado hacia otro.
Le preguntaron entonces al viento si era el más fuerte del mundo
Y el viento dijo no, es la montaña.
Porque cuando soplo y me encuentro con ella me parte en dos.

Le preguntaron a la montaña entonces si era la más fuerte del mundo
Y la montaña dijo no, es el hombre, porque puede escalarme y con sus máquinas
Me convierte en una planicie.

Entonces le preguntaron al hombre si era el ms fuerte del mundo y el hombre dijo no,
Es la muerte.

Porque tiene la potestad de quitarnos la vida a quien sea.
Le preguntaron entonces a la muerte si era la más fuerte del mundo
Y la muerte dijo: en algún tiempo yo pensé que era la más fuerte.
Hace mucho tiempo ya le quite la vida a un hombre y a los tres días
Se levantó y salió caminando y se me escapó
Ese es el hombre más fuerte del mundo y su nombre, su nombre es
Jesucristo












Comentarios

Entradas más populares de este blog

PROBIDAD

PROBIDAD    Probidad, la etimología nos remite a la lengua latina, ciertamente al término probitas. “honestidad y rectitud”. Puede decirse que la probidad está vinculada a la honradez y la integridad en el accionar, quien actúa así no comete ningún abuso, ni incurre en un delito. Lo contrario a la probidad es la corrupción, que implica un desvió de las normas morales y las leyes. En definitiva, es una virtud. La realidad, por supuesto, demuestra que la probidad no está presente en la totalidad de la humanidad. En el desarrollo de nuestras funciones la falta de probidad resulta aún más grave y perjudicial, ya que del accionar profesional se desprenden perjuicios a la sociedad; por decir: Si un magistrado carece de probidad, no puede administrar justicia. Sus dictámenes no serán imparciales, ya que pueden estar determinados por vicios. De esta manera un juez que no es probo puede condenar a prisión a un inocente o dejar en libertad a un asesino. También, todos,...

ANATOMÍA DE LA MELANCOLÍA

  Melancolía es un término que deriva del latín melancholĭa, y que, a su vez, tiene origen en un vocablo griego que significa “bilis negra”. Se trata de la tristeza vaga, permanente y profunda, que puede haber nacido por causa física o moral y que hace que el sujeto que la padece no se encuentre a gusto ni disfrute de la vida. La melancolía es, al menos, un problema clínico, nosográfico, histórico, filosófico, artístico y cultural, si es que cabe la separación entre estos diversos frentes y su estudio, el del dolor que acarrea la propia condición humana. Decía el escritor Victor Hugo que “la melancolía es la felicidad de estar triste”. Lo cierto es que cuando nos sentimos melancólicos nuestro estado de ánimo suele asociarse a la tristeza, aunque lo que estamos recordando sean buenos momentos del pasado. La melancolía sin memoria no es posible. Es un sentimiento que nos recuerda que nos falta algo, que estuvo ahí, que era bueno para nosotros. EXCELENCIA DEL HOMBRE. — El hombre es la...

EL CORAZÓN DELATOR

  Edgar Allan Poe ¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen… y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia. Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre… Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al...