Los fantasmas sin rostro son habituales en nuestros sueños, y tal vez por eso también en muchas leyendas alrededor del mundo. En la mayoría de los casos estas en entidades sobrenaturales sin cara son mujeres, difusas como una ráfaga de vapor. Si bien actualmente se ha transformado en una leyenda urbana, los orígenes de la Mujer sin Rostro son realmente antiguos. En primero en investigar y situar el verdadero origen de la Mujer sin Rostro fue nada menos que Lafcadio Hearn, gran erudito en el folklore y las tradiciones del Japón, que documentó la leyenda de Mujina, el fantasma sin cara, en su libro Kwaidan, de 1904, que en español significa algo así como "historia extraña". Lafcadio Hearn relata la historia de un comerciante de Tokio, quien cierta noche se extravió en los senderos resbaladizos de Akasaka. Envuelto por el frío y la oscuridad, creyó ver a una mujer que lloraba desconsoladamente al lado del camino. Le pareció que era joven y hermosa, aunque muy delgada. Su cabel...