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¿POR QUÉ EL TIEMPO NO EXISTE? (2)

 

SON POSIBLES LOS VIAJES TEMPORALES?

Todo lo anterior abre otra puerta interesante hacia uno de los terrenos favoritos de la ciencia ficción: si el tiempo fuese una ilusión, o no existiera, ¿en qué lugar dejaría esto la posibilidad de los viajes temporales? Rovelli opina que la LQG no impide que pueda existir lo que llama “trayectorias cerradas de tipo temporal en el universo”, pero cree “extraordinariamente improbable que alguien pudiese llegar aquí recordando cosas sucedidas en nuestro futuro”.

Si “algunas flechas causales apuntaran en direcciones diferentes a la mayoría de ellas”. La filósofa plantea: “Algo que haces ahora, entrar en la máquina, causaría que existieras en un tiempo que, dadas todas las demás flechas causales, contaría como anterior”. De hecho, añade, existen teorías sobre la dirección del tiempo que no requieren que todas estas flechas causales apunten en la misma dirección, sino que basta con que la mayoría de ellas lo hagan. Y si existen esas flechas rebeldes, ahí tendríamos nuestro camino para viajar en el tiempo. Aunque construir la máquina sería incluso mucho más complicado que tratar de convencer a quien nos ha cerrado la puerta de embarque de que la existencia del tiempo, en física y filosofía, es algo muy discutido.

UN NUEVO MODELO FÍSICO AFIRMA QUE EL TIEMPO NO EXISTE Y ES SÓLO UN SUBPRODUCTO CUÁNTICO
El estudio matemático parece demostrar que el tiempo es un producto del entrelazamiento cuántico y no una fuerza parte del tejido del cosmos
El tiempo no existe, afirma un nuevo estudio publicado en el prestigioso diario Physical Reviews A, de la American Physical Society. Sabíamos que en el mundo de las partículas elementales el tiempo es un parámetro externo, no un fenómeno intrínseco del universo, como lo entendía Albert Einstein en su teoría de la relatividad. Según un equipo de físicos, hay un camino para unir las dos ideas: el tiempo puede ser sólo un producto del entrelazamiento cuántico. En el mundo cuántico, el tiempo no cambia la forma en que lo hacen otras propiedades de un sistema cuántico. No es el catalizador de la causalidad.  Pero nosotros percibimos el tiempo como algo real, el origen de la causalidad. Una estrella explota, un tsunami de radiación sale disparado a la velocidad de la luz y llega años más tarde a la Tierra causando una extinción masiva. Por eso la relatividad general integra el tiempo con el tejido del espacio para crear un continuo espacio-tiempo de cuatro dimensiones. En este marco, el tiempo puede estirarse y comprimirse bajo la influencia de la gravedad, lo que lleva a efectos como la dilatación del tiempo, donde el tiempo se mueve más lentamente cerca de un objeto masivo como.
Mientras que la relatividad general describe el tiempo como una entidad dinámica y flexible, la mecánica cuántica lo ve como estático y externo. En otras palabras: no tenemos ni idea de cómo funciona realmente el tiempo. Nuestra comprensión es contradictoria, incompleta y desconcertante
El tiempo es en producto del entrelazamiento cuántico

Hasta ahora. "Durante siglos, el tiempo ha entrado en la física como un ingrediente esencial que no debe ser cuestionado. Está tan profundamente arraigado en nuestra concepción de la realidad que la gente pensaba que no se necesitaba una definición del tiempo", afirma Alessandro Coppo, un astrofísico perteneciente al Consejo Nacional de Investigación de Italia.
Según las investigaciones de Coppo, el tiempo no sería un elemento fundamental de la realidad sino un producto del entrelazamiento cuántico, un fenómeno en el que el estado de dos partículas está unido de manera en que, si cambias una partícula, la otra cambia simultáneamente, aunque esté a millones de años luz de distancia.
Coppo y sus colegas tenían como objetivo encontrar un concepto unificado del tiempo que pudiera aplicarse a ambas teorías. Su estudio investiga una hipótesis de la década de 1980 que sugiere que los cambios que observamos en un objeto a lo largo del tiempo se deben a su entrelazamiento con un reloj. Un observador externo, que no forma parte de este sistema, no vería el universo cambiante que nosotros vemos desde dentro, sino un cosmos absolutamente estático e inmutable.
Su conclusión: lo que nosotros percibimos como el paso del tiempo es en realidad un subproducto del enredo cuántico. Coppo y su equipo extendieron sus cálculos a objetos que se comportan de manera clásica en lugar de mecánica cuántica. Incluso en estos casos, las ecuaciones demostraron que el tiempo emerge del entrelazamiento y no es una entidad que gobierne la realidad.

¿POR QUÉ NO TENEMOS TIEMPO?
Da la sensación de que no importa lo bien que nos organicemos, ya que al final del día tendremos la idea de que nos faltan horas. En mayor o menor medida, todos hemos sentido algo parecido. Pero, ¿a qué se debe este fenómeno? ¿Por qué no tenemos tiempo?

Para explicarlo, existen varias leyes relacionadas con el tiempo y la gestión que hacemos de él.
Las leyes de Parkinson
Este conjunto de leyes fueron redactadas por el historiador británico Cyril Northcote Parkinson. Son tres supuestos, concretamente, que se centran en fenómenos que se pueden producir en la distribución de nuestro tiempo:
. El trabajo acapara hasta llegar a ocupar todo el tiempo del que disponemos. ¿Nunca lo has pensado? Cuando nos disponemos a cumplir con una determinada tarea, casi siempre nos ocupa más de lo esperado. Especialmente, cuando creemos que tenemos tiempo de sobra. En ese momento, el trabajo a realizar tiende a exigirnos casi todo nuestro “tiempo libre”.
. Los gastos aumentan hasta alcanzar o superar a los ingresos. Otro aspecto relacionado con la gestión del tiempo tiene que ver con nuestros recursos. Al fin y al cabo, el tiempo es dinero, por lo que la gestión de una divisa estará directamente relacionada con la otra. Si nuestro tren de vida aumenta, lo normal es que nuestros ingresos empiecen a darnos la sensación de ser más bajos. Por eso, vivir al límite de nuestras posibilidades implica vivir al límite de nuestra agenda.
. El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia. Esto puede parecer contradictorio, pero tiene mucho más sentido del que parece. La clave está en que la falta de tiempo nace en un primer momento de una falta de prioridades. Por eso es importante saber que, más que gestionar nuestro tiempo, lo importante es definir claramente nuestras prioridades.
El principio de Pareto

El principio de Pareto es la regla conocida como el 80:20. Es decir: el 80 % de nuestro tiempo solo genera un 20 % de resultados, mientras que el 80 % restante se consigue con tan solo el 20% de tu esfuerzo.
Una vez más, este principio incide en la necesidad de priorizar. ¿Por qué hay gente que saca tiempo para hacer deporte o para preparar la comida de toda la semana? Porque esas personas priorizan esas actividades sobre otras. De hecho, habrán tenido que renunciar a otros planes para poder cumplir con sus prioridades.
La ley de Perls
Según esta regla, el 40 % de las cosas de las que nos preocupamos nunca llegan a ocurrir. Por tanto, esta ley nos habla de la importancia de la ocupación sobre la preocupación. Al fin y al cabo, ocuparnos de algo antes de lo debido supone una pérdida de tiempo en muchas ocasiones.
Desperdiciamos demasiado tiempo en el “y sí…”, cuando sacaríamos un mayor rédito si destináramos más energía a tratar los problemas reales. En muchos casos, hacer una inversión muy grande en prevención, cuando lo que anticipamos es muy improbable, no es rentable.

La ley de Swoboda
Hermann Swoboda, catedrático de psicología por la Universidad de Viena, redactó esta ley en 1904. Y viene a decir que “cada persona está sometida a múltiples ritmos biológicos que deben ser tenidos en cuenta en la programación de actividades “.
Dicho de otra forma: la planificación que hagamos de nuestro tiempo debe ser personalizada. Piensa que no todos somos productivos en los mismos momentos del día. Ni siquiera tenemos el mismo ritmo de trabajo.
“Cada persona está sometida a múltiples ritmos biológicos que deben ser tenidos en cuenta en la programación de actividades”. -Hermann Swoboda-
Hay gente a la que le cuesta mantener la concentración, por lo que serán más eficientes cuando realizan descansos más frecuentes. Mientras que a otras personas les cuesta amenos mantener la concentración, aunque sí puede ser más costoso para ellas entrar en ese estado. Todas estas particularidades deben hacernos pensar que lo más óptimo es establecer planes de trabajo ajustados a nuestros propios ritmos y características dentro de los márgenes de tiempo con los que contemos.
La ley de Fraisse
La ley ideada por el psicólogo Paul Fraisse indica que el tiempo tiene una dimensión objetiva y otra subjetiva. Esta última irá en función de la relación que mantengamos con la actividad realizada. Por eso, es importante atender a nuestros intereses y motivaciones. Piensa a qué velocidad pasa el tiempo cuando realizas una tarea que te gusta.
Y es que debemos tener claras nuestras motivaciones a la hora de llevar a cabo una determinada actividad. Al fin y al cabo, una de las cosas más importantes es disfrutar de la tarea, ya que puede ser un objetivo en sí mismo.
Entonces, ¿por qué no tengo tiempo?
Todas estas leyes y reglas indican que, en algún momento de nuestra vida, todos nos hacemos la misma pregunta. Y la respuesta no parece encontrarse en sacar más tiempo de donde no lo hay. Más bien, tiene que ver con la percepción que tenemos de él, de nuestras prioridades, objetivos y motivaciones a la hora de realizar determinadas tareas










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