El asunto con el autor francés es que cada novela suma a su reflexión total sobre la decadencia de Occidente, y por esto mismo, cada novela completa a la anterior: son fragmentos de un espejo que nos devuelve el reflejo de nuestro ocaso Se ha criticado a la crítica por decir que cada una de las novelas de Michel Houellebecq son «su mejor novela». Es verdad que se lleva diciendo esto desde al menos su segunda, Las partículas elementales (1998), y de allí hasta aquí, con cada una de sus nuevas creaciones de narrativa. A mí también me lo parece así. En cada ocasión que he tenido me he reafirmado en esta certeza; quizá con dos excepciones, Lanzarote (2000) y Serotonina (2019), que no fueron mejor que sus predecesoras, pero tampoco peores –al menos no excesivamente peores–. Excepciones que confirman la regla. El asunto con Houellebecq –y es de aquí de donde viene el adagio repetido de la crítica, y la posterior, también redundante y lógica crítica de los lectores hacia la crítica– es q...