La muerte y la vida es un tema tocado con un exceso de delicadeza por las disciplinas humanísticas. Minkoswki, se pregunta si podríamos vivir sin morir. Si fuera posible imaginar una vida sin muerte, ésta sería paradójicamente carente de movimiento, de un hacia algo, es decir carente de vida. Sin la muerte no sería posible valorar la vida, la cual devendría en algo opaco que no valdría la pena ser vivida. Sólo ante la muerte tomamos contacto íntimo con la vida. Recién al morir alguien cercano o reflexionar sobre nuestra propia muerte comenzamos a representamos la idea de la vida como una biografía, como lapso que tiene, por tanto, un comienzo y un fin. Precisamente, y gracias a la muerte, la vida se constituye en algo valioso, irrepetible, que no queremos abandonar. Su pérdida es irreparable. Cuando nos vemos frente a la muerte, sentimos que ésta ha irrumpido, interrumpido momentáneamente la vida; nos confronta y se nos muestra cruel, desconocida y misteriosa. Nos pone delan...